Lluvia de dólares para Neuquén: cuánto ganará la provincia con el petróleo arriba de U$S 100
La escalada de precios por la crisis internacional fortalece las arcas neuquinas y acelera megaproyectos como el Argentina LNG, aunque enciende alarmas por el posible impacto en la inflación interna.
La volatilidad geopolítica y la escalada bélica en Medio Oriente volvieron a sacudir el tablero energético mundial, pero en la Argentina el impacto tiene un claro beneficiario local: la provincia de Neuquén.
Según un informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), por cada incremento de 10 dólares en el precio del barril de petróleo a nivel internacional, las arcas neuquinas recibirán más de 110 millones de dólares adicionales por año solo en concepto de regalías.
El cálculo responde al peso determinante que alcanzó Vaca Muerta, cuenca no convencional que hoy explica entre el 50% y el 60% de la producción total de crudo del país.
A escala nacional, el IIF estima que cada alza de U$S 10 genera un ingreso adicional de U$S 1.700 millones en divisas para la Argentina. Dado que el 55% del petróleo exportable proviene del suelo neuquino y sobre ello se aplica el 12% de alícuota de regalías, la provincia se consolida como el epicentro financiero del boom energético.
Con el barril superando la barrera de los U$S 100, este "superávit petrolero" promete volcarse de manera directa en infraestructura, servicios públicos y obras de desarrollo regional, al tiempo que oxigena la balanza comercial del país y ayuda a contener el déficit de cuenta corriente en un contexto macroeconómico desafiante.
Además del rédito fiscal inmediato, el escenario de incertidumbre y alta demanda energética global acelera el interés de los mercados por los megaproyectos de largo plazo.
El caso insignia es el plan Argentina LNG, impulsado por YPF para la exportación de Gas Natural Licuado, que podría consolidar definitivamente al país como un proveedor estratégico en el mapa regional y global.
Sin embargo, el fenómeno no está libre de contraindicaciones. El reverso de un crudo internacional en máximos es la presión que ejerce sobre los precios de los combustibles y la inflación interna, planteando un delicado desafío para la gestión de los costos locales y el equilibrio del programa económico nacional.
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