El no convencional explica casi dos tercios del petróleo y consolida el superávit energético en 2025
Según un informe de Economía & Energía, la producción de shale representó el 67% del petróleo y el 57% del gas natural. Las exportaciones energéticas crecieron 40%, cayeron las importaciones y el saldo comercial alcanzó un récord de USD 7.815 millones.
La producción de hidrocarburos no convencionales volvió a ser el principal motor del sector energético argentino en 2025. De acuerdo con un informe elaborado por Nicolás Arceo, director de Economía & Energía, el shale explicó el 67% de la producción total de petróleo y el 57% del gas natural, consolidando el cambio estructural de la matriz productiva.
En petróleo, la producción total creció 13,0% interanual, impulsada por un aumento del 28,7% en el segmento no convencional, mientras que la producción convencional cayó 5,7%. El shale oil alcanzó una producción promedio de 810 mil barriles diarios, con un pico histórico de 878 kbbl/día en diciembre, el nivel más alto registrado hasta el momento.
La actividad se sostuvo con un promedio de 40 pozos terminados por mes y 29 equipos de perforación activos. Dentro del shale oil, la producción se concentró en seis áreas que explican el 66% del total, con Loma Campana a la cabeza (18%), seguida por La Amarga Chica (14%), Bajada del Palo (13%) y Bandurria Sur (12%). La ventana de Black Oil representó el 86% de la producción no convencional.
En materia de exportaciones, el crudo aportó USD 6.716 millones durante 2025, con un volumen promedio exportado de 266 kbbl/día y un precio medio de USD 69 por barril. En paralelo, la refinación alcanzó los 540 kbbl/día, con un crecimiento del 3,5% respecto de 2024, mientras que las ventas de combustibles aumentaron 3,4% en naftas y 2,5% en gasoil.
Los precios mostraron una tendencia descendente. El crudo local promedió USD 64 por barril, un 10% menos que el año anterior, en línea con la baja internacional. En surtidor, y a pesos constantes, las naftas bajaron 5,2% y el gasoil 8,4%, lo que moderó el impacto sobre el consumidor.
En gas, la producción total creció 1,9% interanual, con un aumento del 8,8% en el shale gas, aunque la oferta global se mantuvo amesetada en torno a 141 MMm³/día. Durante el invierno, el shale explicó casi el 60% de la producción total, aunque la ventana de gas seco cayó al 47% del shale, por el mayor peso del gas asociado al petróleo.
La producción continúa fuertemente concentrada en la Cuenca Neuquina, donde el shale y tight alcanzaron 87,4 MMm³/día (+3,9% i.a.), mientras que la producción convencional cayó 13,4%. La Cuenca Austral mostró una recuperación del 11,9%, impulsada por el desarrollo del área Fénix, en contraste con las caídas registradas en el Golfo San Jorge, NOA y Cuyana.
Las importaciones de gas se redujeron a menos de 4 MMm³/día, mientras que las exportaciones alcanzaron 8,3 MMm³/día, contribuyendo a mejorar el balance externo del sector.
El desempeño de los hidrocarburos tuvo un impacto directo en el comercio exterior. En 2025, las exportaciones energéticas crecieron 40%, hasta USD 11.086 millones, mientras que las importaciones se desplomaron 59%, a USD 3.271 millones. De este modo, el superávit comercial energético alcanzó USD 7.815 millones, lo que representó el 69% del superávit total de la economía argentina.
Nota: Artículo publicado por Daniel Barneda en Mejor Energía.
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