
Paradoja energética: el mundo sueña con renovables, pero la OPEP apuesta a 30 años más de reinado fósil
En plena era del cambio climático, la OPEP reafirma que petróleo y gas seguirán dominando la matriz energética global por tres décadas, desafiando la urgencia de una transición rápida hacia energías limpias.
Para sostener este crecimiento, el organismo calcula que se requerirán inversiones acumuladas por 18,2 billones de dólares entre 2025 y 2050, principalmente en el usptream.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) presentó su informe World Oil Outlook 2025, donde anticipa un crecimiento sostenido en la demanda global de petróleo hasta 2050, a pesar de los compromisos internacionales para combatir el cambio climático.
El documento resalta además la necesidad urgente de grandes inversiones para mantener el suministro energético mundial, con especial énfasis en el rol clave que jugarán Argentina y Brasil en América Latina.
Durante la 19ª edición del informe, presentada en el marco del 9º Seminario Internacional de la OPEP en Viena, el secretario general Haitham Al Ghais advirtió que “el mundo va a necesitar más energía en las próximas décadas” y que “será necesario aprovechar todas las fuentes de energía de manera segura y estable”.
El análisis prevé que la demanda mundial de crudo crecerá hasta alcanzar los 123 millones de barriles diarios (mbd) para 2050, frente a los 103,7 mbd actuales, sin cambios de un pico en el consumo. Este incremento estará impulsado principalmente por India, el sudeste asiático, África y Medio Oriente, regiones que representarán más del 90% de la nueva demanda hasta 2030.
El informe señala que, para 2050, los combustibles fósiles seguirán siendo la base del abastecimiento energético mundial, con el petróleo manteniendo un peso cercano al 30% y el gas sumando para que ambos representen más del 50% del total. Las energías renovables crecerán, pero alcanzarán solo el 13,5% del mix energético, reflejando una complementariedad más que una sustitución total.
“El consumo global de leña, petróleo, carbón y gas es mayor que nunca”, sostuvo Al Ghais, subrayando la complejidad de la transición energética.
Según el informe, los sectores que más demandarán petróleo seguirán siendo el transporte, la industria petroquímica y la aviación. En 2024, el transporte concentró más del 57% del consumo mundial de crudo, y se espera que esta proporción se mantenga estable hasta 2050.
Dentro de este segmento, el transporte automotor tendrá el mayor aumento, con un crecimiento estimado de 5,3 mbd, seguido por la aviación, que sumará 4,2 mbd adicionales.
En América Latina, Brasil y Argentina emergen como actores estratégicos para el desarrollo energético.
La OPEP señala que, aunque Argentina enfrenta desafíos fiscales importantes, las políticas actuales podrían acelerar su recuperación económica y energética. Brasil, por su parte, se destaca no solo por su producción y refinación, sino también por liderar la transición energética regional, con casi un 90% de su electricidad generada por fuentes renovables.
La OPEP advierte que la capacidad de refinación mundial necesitará ampliarse considerablemente, con 5,8 mbd adicionales entre 2024 y 2030, concentrados en Asia-Pacífico, África y Medio Oriente. Sin embargo, esta expansión será insuficiente para cubrir la demanda creciente, lo que podría generar déficits y tensiones en el mercado.
El comercio mundial de petróleo crecerá casi un 25% para 2050, impulsado por la demanda en Asia-Pacífico, pasando de 55 mbd en 2024 a 67,5 mbd en 2050.
Para sostener este crecimiento, la OPEP calcula que se requerirán inversiones acumuladas por 18,2 billones de dólares entre 2025 y 2050, principalmente en la exploración y producción (upstream). El secretario general Al Ghais advirtió que si no se concretan estas inversiones, la estabilidad del mercado y la seguridad energética global podrían verse comprometidas.
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