
De la tensión arancelaria a la oportunidad energética: el potencial de Vaca Muerta ante el giro de EE.UU.
Un informe de AmCham Argentina advierte sobre las consecuencias para nuestro país de la política económica de Estados Unidos y revela cómo el complejo energético de Vaca Muerta podría convertirse en una pieza central en el nuevo tablero global.
Con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el comercio global entra en una nueva etapa de turbulencias. La aplicación de un arancel base del 10% a todas las importaciones, junto a recargos de hasta el 50% para ciertos países y sectores estratégicos, marca un giro radical en la política exterior comercial estadounidense.
Según un reciente informe de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), estas medidas ya están reconfigurando los flujos de comercio e inversión a nivel internacional, alterando reglas establecidas por décadas bajo el paraguas de la OMC.
Argentina, en este nuevo escenario, se encuentra ante un dilema estratégico: sufrir los impactos o aprovechar las distorsiones para reposicionarse como proveedor energético clave, con Vaca Muerta como principal carta de juego.
Vaca Muerta y el nuevo tablero global
El shale argentino se presenta como una de las mayores oportunidades de exportación para el país en los próximos años. De hecho, según proyecciones del informe, Vaca Muerta podría multiplicar por siete sus exportaciones, generando hasta USD 36.000 millones anuales, si se consolida como una fuente estable y competitiva de energía para países que ahora enfrentan sobrecostos por los aranceles norteamericanos.
El endurecimiento de las tarifas a México y Canadá, por ejemplo —25% en bienes generales y 10% sobre energía canadiense—, deja espacio para nuevos jugadores energéticos. Con productividad comparable a la del Permian Basin en EE. UU., la cuenca neuquina tiene el potencial de integrarse a cadenas de suministro bajo los conceptos de friendshoring y nearshoring, promovidos por el propio gobierno estadounidense.
Aranceles, geopolítica y una economía en redefinición
El impacto de la política arancelaria no se limita al comercio. Según AmCham, también puede derivar en una reconfiguración de las inversiones extranjeras, con un sesgo favorable a países no penalizados con altos aranceles. Así, Argentina podría emerger como proveedor alternativo de energía, alimentos y minerales, siempre y cuando garantice estabilidad macroeconómica, institucionalidad y condiciones propicias para atraer capital productivo.
En paralelo, la fragmentación de los mercados, la presión sobre las tasas de interés y el aumento de la percepción de riesgo generan tensiones adicionales, pero también oportunidades para países con recursos estratégicos y costos relativos competitivos.
El informe destaca que, además del sector energético, la agroindustria, la minería y los servicios basados en conocimiento completan el mapa de sectores con potencial para reposicionar a Argentina. Sin embargo, advierte que sin un entorno regulatorio previsible y competitivo, el país corre el riesgo de quedar al margen de este nuevo orden internacional.
La clave, entonces, pasa por avanzar en cinco frentes: estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica, acceso al mercado de capitales, institucionalidad y reducción del riesgo país.
Nota: Artículo publicado por Daniel Barneda en El Economista.
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